La permanencia definitiva es el último paso en el camino hacia la estabilidad legal de los inmigrantes en Chile, pero, al estar en boca de todos, se generan distorsiones en la información que obstaculizan el proceso y que vale la pena aclarar a través de algunos datos concretos:
  • Este status legal se obtiene luego de un análisis individual por parte del Departamento de Extranjería y Migración (DEM), es decir, no está garantizada la aprobación solo por enviar los documentos.
  • Únicamente se puede optar a la permanencia definitiva al haber sido titular de una visa sujeta a contrato o de estudiantes durante dos años o, en el caso de las temporarias, un año, inmediatamente anterior a la presentación de la solicitud.
  • El sobre con los requisitos debe ser enviado dentro de los últimos 90 días de vigencia de la visa de residencia que se tenga en ese momento.
  • Los documentos enviados junto a la solicitud deben tener menos de 30 días de emitidos.
  • La permanencia definitiva no caduca. Sin embargo, el beneficio se pierde en caso de estar fuera del país por más de un año ininterrumpido.
  • El arancel que se debe pagar equivale al 40% del sueldo mínimo vigente.
  • La respuesta a la solicitud tarda alrededor de 6 meses.
Dentro de los requisitos, las cotizaciones de AFP y salud son las que causan más confusión entre los solicitantes. Comúnmente se piensa que deben ser 8 meses mínimo, continuas y con el mismo empleador, cuando realmente el DEM exige el certificado histórico del último año para evaluar lo que haya sido cotizado, sin establecer restricciones. El análisis lo hacen caso a caso, así que lo que funciona para una persona, puede no funcionar para otra y así sucesivamente.
En el caso de los titulares de visas temporarias, no necesariamente se debe solicitar la permanencia definitiva al término del primer año, sino que existe la posibilidad de prorrogar esta visa por 12 meses más, para así asegurarse de reunir los requisitos y maximizar las posibilidades de recibir una respuesta positiva.
Con respecto a los contratos celebrados, todos deben tener su finiquito (a menos que se encuentren vigentes) y estar notariados para que sean aceptados. Por otro lado, el contrato vigente que acompañe a la solicitud, no necesariamente debe ser indefinido.
Por más que el sistema funcione bastante bien, no todo es color de rosa. Mientras la solicitud de permanencia definitiva se encuentre en análisis, el RUT que se obtiene con la visa temporaria se vence y no puede renovarse. Esto es un fallo en el sistema que lamentablemente no tiene solución y que obstaculiza todos los trámites para los que se necesite el RUT vigente como: firma de documentos en notarías, suscripción a servicios, operaciones bancarias complejas, etc. En contadas ocasiones, el comprobante de recepción de documentos expedido por el DEM sirve para contrarrestar esta negativa, pero todo depende de las políticas de cada institución y/o empresa.
A fin de cuentas, el estatus de residente permanente abre nuevas puertas a quien lo ostente. Desde un punto de vista emocional, el sentirse arraigado y estable en un país distinto al de nacimiento, pasando por mayores oportunidades de empleo, inserción en el sistema bancario, créditos hipotecarios y hasta la posibilidad de votar al cumplir 5 años contados desde la primera visa otorgada, son hitos significativos que definen y encausan la vida de cualquier inmigrante en Chile.